Tornem a començar...
domingo, 18 de septiembre de 2011
Començament 9
Tornem a començar...
martes, 8 de marzo de 2011
Final 5
Se dió cuenta de como echaria de menos todo lo que ahora le rodeaba, divadlos, kavarnás, gente a quien le cuesta sonreír...
Aún así, decidió no hacer caso a esas enormes ganas de ponerse nostálgica. Habia aprendido ya que nada de lo que dijera o pensara iba a alterar el paso de los minutos y los días. Habia comprobado que al desear que el tiempo avanzara rápido, este parecia convertir los segundos en horas; y si por el contrario queria más tiempo para disfrutar de cada instante, las horas se darían prisa en pasar.
De modo que reprimió el instinto de dibujar mentalmente todo lo que no volveria a vivir, evitó desear que el tiempo pasara lento, emmudeció sus pensamientos.
Sopló la espuma de su cerveza y intentó saborear el último trago. Miró por la ventana atentamente, consciente que ese paisaje sa acabaría volviendo borroso entre sus recuerdos. Abrió de nuevo su libro y empezó otra vez a leer, deseando aprender algo más. Al fin y al cabo, de eso de trataba todo, de aprender siempre algo más.
"El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia. Todo. Incluso la gillotina" M.K. - Nesnesitelnà lehkost bytí-
jueves, 10 de junio de 2010
Preguntes

Mientras se cortaba las uñas de los pies pensaba que le estaban creciendo realmente rápido últimamente. ¿Significaba eso que el tiempo pasaba más de prisa, o que ella era menos consciente de su avance?
Se ató los zapatos (bambas, quets, tenis, championes, o como sea que se les llamara en dondequiera que estaba) y se preguntó si algún día sería capaz de andar habitualmente con tacones.
Echó el sobrecillo de azúcar en su kavu v melkém y se preguntó cuanto más le seguiria costando sentarse sola en un bar sin sentir vergüenza por no estar acompañada. Removía su café y pensaba en como sería hacerse pequeña, pequeña hasta caber en la taza y nadar entre los remolinos que dibujaba la cuchara al danzar en círculos. Bebió un sorbo y se preguntó por qué Magda - Lena – no soporta la gente que bebe sin quitar la cucharilla del vaso y por qué Anna le recrimina siempre a tono de bronca que se echa demasiado azúcar. Colocó la cucharilla justo en el medio de su boca - en la parte delante, boca abajo - y dobló la lengua hacia adentro hasta despegarla del metal haciendo el vacío y logrando ese estúpido sonido – clash – que seguro se escribía distinto en checo. Repitió el proceso tres veces y se río, sola, y se preguntó si la gente de ese bar no pensaría que era un poco rara.
Abrió el libro y siguió leyendo a Slavenka Drakulíc, intentado entender como fue Praga cuando no había variedad ni en las cartas de los kavarna, ni en los planes de futuro, ni la oferta de las fruterías, ni en las ideas ni los sueños. Entonces pensó que debía pasear sola más a menudo y pedir más cafés sin compañía alguna.
Y se rió sola otra vez siete minutos más tarde, al darse cuente del nombre del capítulo que estaba leyendo desde hacía un buen rato: “you can’t drink your coffee alone”.

viernes, 28 de mayo de 2010
To cave explorers from the west
We are irritating, excessive, depressing, somehow unlucky. People are accustomed to slight us. we are cheap labor; merchandise may be had from us at a lower price; people bring us their old newspapers as a gift. Letters from us come sloppily typed, unnecessarily detailed. People smile at us, pityingly, as long as we do not suddenly become unpleasant.
As long as we do not say anything strange, sharp; as long as we do not stare at our nails and bare our teeth; as long as we do not become wild and cynical.
- György Konrád, To Cave Explorers from the West
Epigraph from “How we survived communism and even laughed”, Slavenka Drakulic
Som els parents necessitats. Nosaltres som les aborígens, les que queden enrere, el retard en el creixement, la malformació, els sota-i-fora, paràsits, estafadores, les recién nascudes. Sentimentals, passades de modes, infantils, uniformes, amb problemes, melodramátiques, tortuoses, imprevisibles, negligents. Les que no contesten les cartes, les que van perdre la gran opurtunitat, les bebedores, les xerraires, trencadores de promeses, les que van arribar tard, les trencadores de promeses, fantasmes, immadures, monstruoses, indisciplinades, les que ofenen fácilment, les que insulten a la mort però són incapaces de trencar relacions. Nosaltres som les inadaptades, les que es queixen intoxicades de fracàs.
Som irritants, excessives, depriments, malafortunades en part. Ningú està acostumat a nosaltres. Som la mà d’obra barata, la mercaderia que tenim val menys que la resta; la gent ens dona diaris vells com si fossin regals. De nosaltres venen les lletres escrites descuidadament, amb massa detalls innecessaris. La gent ens somriu, amb llàstima, sempre i quan no ens convertim en res desagradable. Sempre que no diguem res estrany en veu alta, sempre que no esmolen les nostres ungles i ensenyem les dents, sempre que no esdevinguem salvatges i cíniques.









